La Consejería Pastoral reviste singular importancia para la Iglesia. Los estudios revelan la existencia de gran número denominaciones en las que llegan almas con regularidad a los pies de Cristo pero, en breve, abandonan el lugar. ¿La razón? Adolecen de quien se interese de corazón por los nuevos convertidos. Pero hay algo más: quienes llegan a las iglesias generalmente enfrentan problemas y andan en búsqueda de respuestas a sus interrogantes y, ¡no hay quien los escuche y atienda!.
El Consejero debe preocuparse por las personas. Dios mismo lo manifestó así cuando se refiere al cuidado que tiene por su pueblo: "Como pastor pastorea a su rebaño; recoge en brazos a los corderitos, en el seno los lleva, y trata con cuidado a las paridas"(Isaías 40:11 Biblia de Jerusalén), y también: "Buscaré la oveja perdida, tornará a la descarriada, curará a la herida, confortará a la enferma..."(Ezequiel 34:16 Biblia de Jerusalén).
Un ministerio en la iglesia no será eficaz en la medida en que el bienestar de las almas no representen preocupación en nuestro corazón; si las miramos con indiferencia, iremos en contravía de una actitud que identificaba al Señor Jesucristo".